BELLEZA

La depilación láser ¿es la más ecológica?

Hoy quiero lanzar esta pregunta, acompañada de los datos de los que yo dispongo, para ver si vamos aclarando dudas. No pretendo llegar a una verdad absoluta, sino plantear las preguntas adecuadas para que cada cual se pueda ir haciendo su propia opinión. Ya sabéis que en este rinconcito de la blogosfera huímos de los dogmas y de las opiniones cerradas, somos más de cuestionarmos las cosas e ir tomando decisiones con la información en la mano, pero siempre respetando la libertad de criterio de cada persona.

Así que si alguna vez os habéis planteado cual era la huella ecológica de la depilación, o nunca lo habíais pensado pero ahora os ha picado la curiosidad, ¡quedaos un ratito!

Existen diferentes métodos a nuestro alcance, para cada uno os contaré lo que sé y lo que opino, ¡luego si queréis me dejáis en comentarios vuestras posturas, que me gusta leeros!

NO depilarte

Quiero empezar por aquí porque, sin duda alguna, ésta es la opción con menor impacto ecológico. No me voy a explayar, porque no es el debate que quiero abrir hoy, pero mi postura es muy clara en ese sentido: las que lo practican no contaminan lo más mínimo, son igual de femeninas (os recuerdo que tanto hombres como mujeres nacemos con pelo, y que asociar la ausencia de vello corporal al concepto de feminidad es un asunto puramente cultural) y en mi opinión, muy valientes. Personalmente no estoy preparada para ello, pero pienso que es lo más eco y lo más igualitario, y que nunca deberíamos juzgarlo. En todo caso, si te molesta, pregúntate por qué. Bajo la mirada de fotógrafos como Ben Hopper o Terry Richardson adquiere además una dimensión militante y artística.

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Kat Hanula fotografiada por Ben Hopper, para el proyecto Natural Beauty

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Miley Cirus bajo el objetivo de Terry Richardson

No soy precisamente fan de Miley Cyrus, pero creo que ejemplifica muy bien esta corriente, de hecho ha llegado a enfrentarse a los medios por retocar sus fotos. Junto con Madonna, Cameron Diaz y un puñado más de estrellas, contribuyen a levantar un tabú, al que ya se opuso Julia Roberts allá por los 90´s, luchando contra los diktats de la imagen de la mujer en la moda y la alfombra roja.

La cera

Fría, caliente, con bandas, sin bandas, de azúcar…cada una tiene sus pros y contras pero en materia de huella ecológica, no es precisamente un modelo. La peor es sin duda la fría en tiras de plástico, cada una de esas bandas llenas de ese mejunge gelatoniso con pelo pegado va a parar al vertedero, ¿os imagináis lo que puede tardar eso en descomponerse? Yo creo que no lo hace. Y son, ¿cuántas bandas cada vez? Cada mes de tu vida. La caliente, pues dependiendo de su composición, obviamente no es lo mismo la pegajosa chiclosa de Veet que la que puedas hacer en casa con azúcar y limón pero seamos sinceras: ¿cuántas hacemos nuestra cera de azúcar? Yo lo he hecho alguna vez, pero la mitad de ellas me ha salido mal y la he tenido que tirar, o sea que residuos cero tampoco es.

La cuchilla

Estamos ante el típico producto de uso único (o casi) que termina acumulado en los vertederos, después de haber costado un montón de recursos fabricar (llevan plástico, acero inoxidable, un blister casi siempre super exagerado o sea sobre-envasado total, las traen de vete a saber dónde así que súmale la huella ecológica del transporte…). Las hay duraderas y de hecho las venden en tiendas eco de lujo, pero son carísimas así que tampoco es un producto muy distribuido que digamos, más bien marginal. La mayoría usamos desechables, con el consecuente coste para el planeta.

La depiladora eléctrica

Bien, aquí el “problema” está en el propio aparato. No genera residuos en cada uso, eso es un punto a favor. Pero fabricar el aparatito tiene su coste, y todo eso para un uso individual. Sin embargo, si es buena y consigues que su vida útil sea larga, estamos ante uno de los métodos menos contaminantes. Su único impacto es ese: la producción del aparato, su consumo eléctrico en cada uso (no debe ser gran cosa) y luego que la máquina acaba en la basura (en el mejor de los casos, parcialmente reciclada), al cabo de unos años.

La depilación láser

Hay varios tipos de láser pero hablaré solo del que conozco, también porque es el más avanzado: el Soprano A.

Este tipo de láser tiene la ventaja de que es eficaz incluso en vello fino y poco pigmentado (es mi caso), pero también en pieles bronceadas, incluso en las pieles muy oscuras que con el láser tradicional no se podían depilar. Vamos que ha dejado atrás el mito de que el láser es solo para pieles muy claras con vello muy oscuro, y también el de que tienes que interrumpir el tratamiento en verano: con el Soprano A todo esto ha pasado a la historia.

Otro mito de la depilación láser que ha quedado obsoleto con este láser es el del dolor, así como el de que te puede provocar quemaduras. Todo esto lo he podido comprobar en el centro Germaine de Capuccini de Goya: aquí os explican cómo funciona el soprano A y por qué es tan distinto a los láseres que conocíamos. Yo iba con mis dudas, hasta ahora nunca me había planteado el láser por los motivos que he mencionado (miedo al dolor, a que me provoque quemaduras, a que no funcione sobre mi tipo de pelo…) y salí encantada. Un mes después, estoy más convencida todavía al comprobar los resultados. No voy a necesitar volver en una temporada, y juraría que a este paso no voy a necesitar más de 3 o 4 sesiones.

Y aquí es donde está la clave: ¿Cuantas veces en la vida nos sometemos a depilación láser? Echa cuentas de cuantas veces te depilas con tu método habitual, y verás que se queda muy lejos de las 5 a 10 sesiones que puedes necesitar de láser como mucho. Su huella ecológica: básicamente el aparato, igual que en el caso de la depiladora casera eléctrica, con la diferencia sustancial de que ésta sirve para una sola persona. En el caso de la máquina de Soprano A, lo que me han dicho es que es eterna, aunque el manípulo, no. Este último tiene una vida media de 3 años en los que puede hacer una media de 2.000 zonas grandes/año (piernas, espalda, pecho de hombre,…). Para el cambio de manípulo es obligatorio enviar el viejo a fábrica para su reciclaje, en caso contrario se les penaliza muy fuertemente (económicamente), por lo que nadie deja de enviarlo. ¿Os dáis cuenta de la diferencia respecto a la máquina de uso individual? Un solo manípulo para 6000 zonas grandes, eso qué serán, ¿3000 personas?

En cuanto a consumo: la máquina consume 1000 kW/h: lo mismo que un secador de pelo (¡que seguramente uses mucho más de 5 a 10 veces en tu vida!), y cada sesión genera algo de residuos (un poco de gel que aplican para enfriar la zona antes, que luego se retira, y una cuchilla desechable por sesión). Esto una vez cada 2 o 3 meses durante unos meses de tu vida. En mi opinión, mucho menos que cualquier otro método.

Y lo mejor de todo: se acabaron los “tirones” de las bandas de cera. Cada vez que pienso en esto casi lloro de la emoción ;-)

Ahora mismo estoy bastante convencida por el Soprano A, y de momento no lo cambio por nada. Puede que en unos meses el tema de la depilación quede resuelto para siempre para mí, con lo que mi huella ecológica pasará a ser la misma que las valientes de la primera opción: CERO.

¿Y vosotras y vosotros, biotistas? ¿Os depiláis? ¿Con qué método?

¿Os habéis planteado alguna vez cual es el impacto ecológico de vuestra depilación?

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6 Comentarios

  • Contesta Diana Ortiz Fuster Marzo 22, 2017 at 9:58 pm

    Yo me hice la fotodepilación hace cinco años (antes usaba la maquinilla eléctrica). No es un método defenitivo, puesto que recomiendan hacerse sesiones de “repaso” una o dos veces al año, pero yo estoy muy contenta porque en las piernas apenas me salen pelitos y en las axilas tampoco. Y los que me salen los sigo quitando con mi maquinilla eléctrica que hace más de diez años que la tengo y está como nueva la campeona

  • Contesta Adriana Mad Marzo 22, 2017 at 11:48 pm

    De nuevo me sorprendes con este artículo tan original, no creo que haya otro con un planteamiento así, mis felicitaciones.

    Si duda el Láser es la opción depilatoria desde hace unos años, todo lo demás es buena gana de perder el tiempo y el dinero. Y digo dinero, porque la cera no es más barata que el Láser, aunque eso es para otro artículo…

    Respecto del Soprano A, lo he probado y para mí es lo más eficaz que conozco, aunque según leí en un informe del Hospital de Massachusets (referencia mundial en Medicina Estética), esta a punto de ver la luz un nuevo principio médico basado en nanotecnología que elimina el pelo en una sola sesión.

    Utopia o realidad, no me cabe duda que somos cada vez más las que buscamos un sistema depilatorio rápido y definitivo.

    Besos

  • Contesta Vanessa Marzo 23, 2017 at 7:26 am

    No conocia este laser. Hace un tiempo hice alguna sesion de laser però no me fue muy bien por tener el pelo clarito.
    Podeis decirme donde lo habeis hecho y precio aprox de alguna zona, para hacerme a la idea?
    Yo sigo con mi silkepil de hace 10 años…

  • Contesta Nieves Marzo 23, 2017 at 8:38 am

    Genial el articulo, muy interesante. Yo hace años (12 ya) que me hice la laser con el alejandrita y de momento sigue sin salirme ningun pelito pero a veces pienso si no habra alfectado a mi piel de manera interna de alguna forma… sabes si hay alguna informacion (fiable) al respecto?

    • Contesta Elaine Marley Marzo 27, 2017 at 12:14 am

      Eso es lo que me frena de hacerme la depilación láser. Son prácticas tan recientes que no hay efectos a largo plazo comprobados. Por ejemplo, las primeras operaciones de miopía con láser provocaron graves lesiones en los ojos y hasta ceguera: http://www.migueljara.com/2016/04/22/las-victimas-de-las-operaciones-de-la-vista-con-laser/
      No insinúo que los métodos de depilación láser actuales puedan tener secuelas tan graves, pero prefiero fiarme sólo de lo comprobado a largo plazo.

      De modo que, de momento, yo lo que hago es:

      1. Depilarme sólo cuando hace falta. En pleno invierno, unos pelillos en las piernas ni se ven ni se padecen. Ídem con las axilas. No es necesario llevar una depilación perfecta todo el año; sería calidad no percibida.

      2. Utilizo una cuchilla desechable (Venus de Gilette) a la que alargo la vida útil lo máximo posible. Tengo amigas que desechan las cuchillas cuando se consume la banda suavizante de aloe vera o lavanda o lo que sea. Y en realidad deberíamos hacer al contrario: si leéis los INCIs de esos ungüentos, es para dejarlas en la estantería del súper y no comprarlas nunca (llevan un montón de siliconas, parafina, propylene glycol, alcohol denat…). Por eso, la cuchilla que ahora tengo en uso puede que perdiera la banda suavizante hace uno o incluso dos años. ¡Y desde entonces sé que puedo usarla con toda la seguridad del mundo! Y oye, sigue depilando la mar de bien…

  • Contesta Mireia Marzo 23, 2017 at 9:10 am

    Con artículos como este te das cuenta de que vamos por la vida sin plantearnos absolutamente nada. Nunca me había parado a pensar el impacto que podían tener las cuchillas en el medio ambiente, y qué podía hacer por evitarlo. Cierto es que la depilación láser no está al abasto de cualquiera hoy en día, porque si bien es una inversión a largo plazo, el desembolso inicial es costoso. Pero, obviamente, visto lo visto vale la pena. Además de ser muy cómodo. Por lo menos hasta que, como dices, cada vez seamos más las valientes que nos atrevamos a mostrarnos tal cual la naturaleza nos hizo. Gran reflexión. Gracias!!

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