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Reseña: Champú Rahua

Champú Rahua, cosmética ecológica, ingredientes orgánicos, certificado Bio, Palo Santo

Foto: Miss Bio

Champú Rahua

Presentación / Textura / Olor

El packaging es una maravilla. Lujoso aunque minimalista, y de un tamaño súper generoso. El tapón dorado ha seguido siendo dorado durante todo el ¡mes y medio! que me ha durado este champú, y el dosificador es perfecto.

La textura es otra de sus cualidades. Es un gel bastante denso, de color ámbar, que produce la espuma justa y necesaria.

El olor es muy, pero que muy especial. Tanto que ha tardado en decidir si me gustaba, y que considero totalmente lícito que a algunas les repatee. Trataré de definirlo, aunque pienso que es indefinible: huele a tierra mojada, a sotobosque, a seta, a “pedo de lobo” (¿conocéis esa seta o solo mi familia la llamaba así?). Vamos, que huele un poco a podrido, un podrido divino, eso sí (al menos para mí, pero siempre he sido muy fan de los chipres).

Eficacia

Aquí también, y es lo más importante, un 10. Este champú es el primero que me ha permitido realmente espaciar los lavados. Yo soy muy maniática con el pelo (bueno con muchas cosas pero con el pelo, también) y me lo lavo a diario, lo cual contribuye a que se vuelva más caprichoso y me pida un lavado diario…en fin, muchas conoceréis esta espiral del infierno.

Pues con este champú, he podido estar 2 días sin lavarme el pelo porque realmente no lo necesitaba (y no haciendo un esfuerzo sobrehumano por no lavarlo, no tocarlo, recogerlo, y terminar huyendo de los espejos como de la peste durante 24 horas).

Lo deja genial, suelto, ligero, no agrede el cuero cabelludo, es más, diría que lo trata.

No he necesitado acondicionador, a pesar de tener el pelo muy largo, pero tampoco me habría venido mal usarlo (he querido probar el champú “hasta el límite”)

Y lo que me ha dejado un buen rato con la ceja levantada es que creo que no lleva tensioactivos, al menos yo no los he encontrado a primera vista en la INCI, pero ahora la analizaremos detalladamente, a ver cómo es posible eso…

Composición

Composición champú Rahua, Palo Santo, cosmética ecológica, certificada Bio, ingredientes orgánicos

Foto: Miss Bio

El INCI que he encontrado en la web de la marca (en JC Apotecari es ligeramente distinto EDITO 11/07/2013: A raíz de este post, JCApotecari ha revisado su INCI y lo ha actualizado) es: Aqua, Camellia Oleifera Leaf Extract, Rosmarinus Officinalis Leaf Extract, Rubus Idaeus (Raspberry) Leaf Extract, Aloe Barbadensis, Coco Betaine, Glycerin, Sea Salt, Saccharum Officinarum Extract, Glycine, Caprylic Acid, Oenocarpus bataua (Rahua, Ungurahua) Oil, Potassium Sorbate (plant derived), Palo Santo Oil (Bursera graveolens), Citric Acid, Panthenol, Hydrolyzed Quinoa, Tocopherol (Vitamin E).

Son orgánicos los 4 ingredientes principales, los que vienen justo detrás del agua en la lista, que son: té verde, romero, frambuesa y aloe vera.

Y después encontramos: los tensioactivos (sí que los había, ya decía yo), a base de coco y caña de azúcar, principalmente, y glicerina, sal marina, quinoa hidrolizada y vitamina E como conservante.

También lleva aceite de palo santo que en aromaterapia se utiliza para levantar el ánimo, transformar las “malas energías”, y apoyar la meditación.

Pero la particularidad de este champú (y de esta marca en general) es la presencia de aceite de rahua, así que vamos a detenernos un poco en este “secreto de belleza del Amazona”.

Es un aceite que las mujeres quechua llevan siglos preparando a partir de una nuez propia de la selva amazónica, y que en los años 90 se ha trasladado a una exclusiva peluquería de Nueva York por medio de un colorista nativo de Ecuador.

Por lo visto (esto es dicho por la marca, y hay que leerlo como tal) se diferencia de otros aceites vegetales por su estructura molecular, que le permite atravesar la fibra capilar y reparar el pelo en profundidad.

Estos aceites de la selva amazónica son para mí lo que hacen de este producto (e intuyo que de todos los que constituyen la gama Rahua) un auténtico lujo.

Por cierto, que si os fijáis, no lleva perfumes, ni siquiera naturales, así que ese olor tan característico debe ser el del aceite de rahua, ya que no me huele ni a romero, ni a frambuesa, ni a palo santo solamente (sí, conozco el olor del palo santo, pero es que soy un poco friki, ya empezáis a saberlo, ¿no?).

Resumiendo

Me gusta mucho:

♥ Su olor, raro, raro, raro. ¡Al escribir esto, ya siento que lo echo de menos!

♥ Su suavidad, y su efecto “espaciador de lavados”

♥ La sensación de estar utilizando un producto verdaderamente diferente

♥ Lo suelto que deja el pelo

Me gusta menos:

* Su precio (porque no me lo puedo permitir, no porque lo considere desproporcionado con su calidad)

* Su formato generoso (mes y medio de champú y yo diría que 2 meses según lo vaya usando más)

Precio

29€ los 275 ml.

Donde Comprar Rahua

Yo lo compré en Cultbeauty aprovechando gastos de envío gratis, ¡un error absoluto ya que sale más cara que aquí! (bueno, error, no, me sirvió para conocer un producto maravilloso)

La distribución exclusiva para España la tiene JC Apotecari. Como podéis ver en este enlace, la marca tiene una gama muy, pero que muy apetecible.

En la medida en que mi economía me lo permita, intentaré probar más cosas y contaros…

Y ahora contadme vosotras:

¿Conocíais Rahua?

¿Cual es vuestro presupuesto medio para un champú?

BELLEZA

Mi rutina capilar

Ya os lo conté: esa categoría sumaba poco a mi contador bio.

No porque usara productos químicos (hace tiempo que desterré la silicona de mi melena), sino porque los que usaba, a pesar de ser orgánicos y de calidad, no le gustaban a mi pelo.

Y eso que en los últimos años, he debido probar todos los champús y acondicionadores naturales y orgánicos que existen en el mercado. ¡Incluso los que no existen! Los he probado todos.

Pero no terminaba de encontrar “mi” champú.

Sé que a muchos os sonará este quejío, porque más de una biotista me ha escrito contándome desventuras similares. Por alguna razón, en tema de champús y compañía es más difícil alcanzar el 100% Bio.

Al principio podemos pensar que es porque la silicona tarda en irse del todo, y el pelo se queda como “desnudo”. Tiene que volver a encontrar su equilibrio sin esa muleta a la que estaba acostumbrado. Vale.

Pero eso es durante un mes, dos como mucho. Después ya creo que es otra cosa, porque de verdad que yo llevo muchos años “en búsqueda”.

En fin, no estamos aquí para teorizar, no vamos a descubrir la parábola del champú orgánico, yo lo que os quiero contar es que ¡ya está! ¡Al fin puedo decir que tengo una rutina capilar!

Sin duda, mi vida va a ser ahora mucho más feliz (modo ironía: ON).

Bueno, vamos al lío, os enseño mis tres fundamentales:

Rutina capilar con John Masters organics, champú natural, orgánico, mascarilla sin silicona, sin sulfatos, sin parabenos, Tangle Teezer

1. Champú 2 en 1 de Zinc y Salvia, de John Masters Organics

2. Tangle Teezer

3. Mascarilla Reconstructora de Miel e Hibisco, de John Masters Organics

Sí, hay un Objeto Rosa No Identificado en mi rutina.

Las que llevéis un tiempo en la blogosfera conoceréis el Tangle Teezer, es el cepillo de moda.

Pero para las demás resumo: es un cepillo que de tanto leer que era “revolucionario” me daba para atrás. ¡Parecía tan de Teletienda!

Y al final, no sé en que descuido me lo compré, y lo único que os puedo decir es que….¡¡¡es revolucionario!!!

Desenreda el pelo (¡incluso mojado!), no rompe ni un pelo y no da tirones.

Yo, que no sé adonde se me va el umbral del dolor cuando me tiran del cuero cabelludo -se me siguen saltando las lágrimas cuando recuerdo mis últimas (en todos los sentidos) mechas californianas- os puedo asegurar que es la cosa más increíble que he probado.

Gracias al Tangle Teezer no necesito acondicionador. Tengo éste, también de John Masters Organics: me gusta mucho, pero no lo necesito así que cuando se acabe, se acabó.

Sí, una de mis líneas de búsqueda cuando intento diseñar una rutina “definitiva” es la sencillez. Puede que os cueste creerme, porque aquí lo que veis es un despliegue de productos sin control, pero la realidad es esa: todo forma parte de mi búsqueda de la rutina mínima. Nada me gustaría más que tener 1 limpiadora, 1 crema, 1 jabón y 1 champú (y tooooodo el resto de la casa llena de maquillaje, sí, eso también). Pero para eso hay que investigar mucho, y probar más. ¡Y en esas estamos!

El champú es éste del que ya os he hablado mil veces, ya voy por el segundo bote y en breve me haré con otro porque no puedo vivir sin él. Normalmente, lo que hago cuando encuentro una rutina es: cuando se acaba un producto, pruebo otro, y después vuelvo al “titular”. Eso estoy haciendo con las cremas faciales y las limpiadoras, por ejemplo, para seguir probando cosas y poder hablaros de ellas, pero con el champú, ¡creo que me voy a plantar!

Y el otro producto de mi rutina es la mascarilla. Porque claro, no uso acondicionador porque ya no lo necesito para desenredar, pero de vez en cuando sí me gusta darle a mi pelo un cuidado extra. Para eso tengo esta mascarilla que probé por primera vez en Green Hair and Beauty, y que me encantó. Tengo que decir que una vez más: hay que hacer caso a los profesionales. Cuando me dijeron que era muy importante darle el tiempo necesario para actuar, dije “Sí, sí, claro, claro”. Luego llegas a casa y el día que quieres tener el pelo bien coincide con que vas con prisas y te la pones igual. Y primero piensas: “Ay dios, he vuelto a comprar un producto inútil”. Después la pruebas otro día en condiciones, dejándola actuar y… te das cuenta de que Mamen tenía razón. Hay que darle tiempo :D

Y hablando de tiempo: ¿tenéis tiempo ahora para contarme como vais de rutina capilar? ¡Sobre ese tema la mayoría tenemos tanto que contar! (y a menudo, lamentar)…