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Contador Bio

BELLEZA

Cuidado Capilar: ¡necesito ayuda!

Ya os lo comenté, es una de mis mayores batallas: no encuentro la rutina capilar que me convenga. No hay manera.

Mi Contador Bio arrastra esta categoría como un lastre sin solución.

Aunque hace tiempo que sólo uso champús naturales, o por lo menos sin siliconas, ninguno me ha gustado como para hacerle un hueco definitivo en mi cuarto de baño. Es más, creo que todavía no he repetido con ninguno.

Así, que recuerde, (algunos ni siquiera han dejado huella en mi memoria, pobres), los he probado de Urtekram, Logona, Apivita, Korres, Aveda…

Y estos son los que tengo todavía pululando por el cuarto de baño, sin terminar siquiera:

Foto: Miss Bio
Estos no son para mí

I&M  Champú Volumen

Para que veáis que no es falta de echarle ganas y rebuscar, éste me lo compré en una web alemana. Jugándomela porque no entiendo ni papa. Ahora que lo pienso… quizás ese haya sido el problema ;-)

¿Lo que opino de él? Esta marca se ha currado mucho el diseño de packaging, muy “Korres-inspired”, pero el producto en sí no me ha convencido.
Pastoso, difícil de extender, de aclarar, y lo peor de todo: no lava. Al menos esa es la sensación que me deja, de pelo apelmazado (un colmo para un champú “volumen”).

Weleda Champú de Romero

Me reseca, me irrita el cuero cabelludo. Vamos, un desastre. Y eso que Weleda es una marca que me encanta, pero se ve que los champús no son su prioridad: sólo tienen dos, y sus formulaciones están muy anticuadas. Tienen Sodium Laureth Sulfate, con eso os lo digo todo. Podéis leer lo que dice Rita Stiens de estos champús, aquí. También dice que en Inglaterra venden uno que sí se ajusta a los estándares actuales en materia de champús orgánicos, y se hace la misma pregunta que yo: ¿Por qué?

Y ahora estoy con el de Melvita, es un poco pronto para hablar pero de momento no se ha producido el efecto “EsteEsMiChampúNoLoCambioPorNada”.

Así que así estoy con el tema de la rutina capilar. Desesperadita. Pero puede que mi suerte cambie muy pronto. Al menos eso espero…

De un tiempo  a esta parte, tengo mucha curiosidad por la firma John Masters Organics.

Foto: John Masters Organics
Algunos de los productos de la Línea Capilar

Según nos cuentan en su página web, es una marca creada por un peluquero neoyorquino (John Masters, por si no lo habíais adivinado), que lleva veinte años desarrollando productos eco-friendly y usándolos en su lujoso salón.

Foto: John Masters Organics
La peluquería de John Masters en el Soho neoyorquino

Todos sus productos son orgánicos en un 70-100%. Todos están libres de sulfatos, parabenes, y otras sustancias químicas. Seleccionan aceites vegetales y esenciales de la mejor calidad, prensados en frío sin propileno glicólico, cultivados de forma sostenible. Cumplen con los estándares de la USDA y todos sus proveedores, en su mayoría agricultores locales con los que colabora estrechamente, tienen el sello Ecocert. Además, cuentan con el respaldo de PETA por su compromiso contra la experimentación animal.

Vamos, que cumplen todos los requisitos para entrar en mi cuarto de baño, y además hay que reconocer que a nivel de packaging y de imagen corporativa juegan en primera. Esto a algunos les parecerá un detalle, pero para mí, el placer estético y de utilización también puntúa, y siempre que acompañe la calidad del producto, lo considero un gran valor añadido.

Y aquí, parece que los astros se han unido.

Aún así, confieso que me da mucha pereza comprarla a ciegas por internet, sin saber qué producto me va a ir mejor y en cual merece la pena invertir.

Y la perspectiva de pagar gastos de envío (sumados al precio del producto que es el que corresponde a un producto de gama alta como éste), para llevarme otro chasco más, no termina de entusiasmarme.

Por eso iba retrasando el momento de hacerme con alguno de sus productos, nunca terminaba de tacharla de mi wish-list.

Pero cual ha sido mi sorpresa cuando he descubierto que… ¡¡¡han abierto una peluquería en Madrid que trabaja con la marca!!!

Foto: Green Hair & Beauty
La peluquería de Madrid

Se llama Green Hair & Beauty, está en el barrio de Salamanca y lleva abierta poco tiempo, creo que desde septiembre.

Por supuesto, me voy de cabeza a pedirles asesoramiento de cabeza :D

A ver si repito suerte como con Dr Hauschka, donde contar con un asesoramiento profesional para establecer una rutina facial personalizada ha sido lo mejor que me ha podido pasar.

Mi pelo se lo merece, y además, si me llevo otra decepción esta vez no podré echarme la culpa por elegir mal… (se la echaré a Green Hair & Beauty :p)

¿Y vosotros? ¿Cómo andáis de rutina capilar? ¿De cabeza, igual que yo?

¿Habíais oído hablar de esta marca?

BELLEZA

French Haul

Foto: Miss Bio

Pues estas son las cositas que compré en tierra gala. En su mayoría, cosas que tenía en la wish-list desde hace tiempo pero que allí salen más baratas.

Parece obvio cuando se trata de marcas francesas (como Melvita y UNE), pero la suiza y la alemana también lo son. (Sí, Weleda es suiza, y no alemana como mucha gente piensa. Yo misma hasta hace poco lo pensaba, para qué negarlo).

Supongo que es debido al mayor impacto que tiene la cosmética Bio en el país vecino.

Quiero destacar dos productos que me hacen especial ilusión:

♥ La máscara de pestañas Green Pride de UNE

¡Al fin han conseguido hacer una máscara 100% natural! (Llevaban buscándolo desde que empezaron con la marca, con razón están tan orgullosos, el nombre le viene al pelo) Y lo mejor de todo: ¡tiene una pinta increíble! Solo la he probado dos veces, y lo primero que os puedo decir, es que me ha sorprendido el olor: no huele a plástico quemado como la mayoría de máscaras. Huele a miel :D En cuanto al resultado en las pestañas, os puedo adelantar que me ha dejado boquiabierta. ¡Todavía no está disponible en España así que es una súper primicia!

♥ El champú para uso frecuente de Melvita

Lo compré en formato Ecopack porque sale más barato, y es más ecológico ya que reaprovecho una botella con dosificador que tengo vacía, así “Reutilizo” y “Reduzco”. Tengo todas mis esperanzas puestas en él ya que el champú es uno de los productos, si no directamente El Producto que más me cuesta encontrar. Es la peor nota de mi Marcador Bio. Ninguno me termina de funcionar: o me resecan demasiado el pelo, o me engrasan la raíz, o peor: ¡las dos cosas a la vez! Vaya, que no he dado con MI champú Bio, pero para eso estamos aquí, ¿no?

Nada más por hoy, os iré contando, pero decidme, ¿habéis probado alguno de estos productos? ¿Y qué tal?

¿De cual os apetece que hable primero?

BELLEZA

Mi rutina facial 100% Bio…y 100% Dr Hauschka

Ha llegado la hora de hablaros de la joya de la corona.

Si hay una niña mimada de mi Contador Bio, una categoría que bate todos los récords de calidad, eficacia y placer, esa es la rutina de cuidado facial.

Pero hasta dar con el programa perfecto para mí, he invertido mucho tiempo (y dinero, para qué negarlo) en multitud de marcas y productos, y besado a muchas ranas.

Os voy a contar un poco de dónde vengo, y entenderéis por qué estoy tan contenta con mi rutina actual.

Nunca he tenido bien la piel, al menos nunca me la he visto bien. Y a lo largo de los años, cuantos más productos probaba, peor me la veía.

Estaba tan empeñada en que mi piel era mixta, incluso grasa, que no paraba de agredirla con productos matificantes, astringentes, exfoliantes…y claro, iba a peor.

Hasta que di con Dr Hauschka. Bueno, con Dr Hauschka y con Nuria, la asesora que acertó con el tratamiento que necesitaba, ya que yo estuve tiempo comprando los productos al tuntún. Y esto es lo primero que os quiero aconsejar: si después de leer este post os entran ganas de probar Dr Hauschka, dejaos aconsejar. Al final os pondré algún dato sobre cómo conseguir que os personalicen el tratamiento.

Foto: Miss Bio
Mi rutina facial Dr Hauschka
Tres productos, ni uno más, ni uno menos.
La Limpiadora y el Tónico vienen de Alemania, no os asustéis con los nombres.

Hoy sólo os voy a explicar un poco lo que distingue a Dr Hauschka de otras marcas, ya que algunas cosas a mí me descoloraron al principio:

– Según Dr Hauschka, nunca se debe exfoliar la piel. Esto sorprende mucho, sobre todo cuando llevamos años oyendo a esas simpáticas dependientas de perfumerías de cadena (sí, todos sabéis a qué dependientas me refiero) repitiéndonos machacadamente: “¿Seguro que te limpias bien?”, “Tienes que exfoliarte más” o peor: “Tienes una piel muy bonita, si te la cuidaras un poquito…”. ¿¿¿Cuidarla un poquito??? Mira, bonita, me voy a callar… (éste era el momento en que hacía tres respiraciones profundas y salía de la tienda en total autocontrol). En fin, pues con Dr Hauschka se acabó todo eso. Nuria me explicó que cuando exfolias la piel, quitas las células que están en la superficie, sí, y la piel que deja a la vista es más bonita, sí, pero no está preparada para estar expuesta. Así que, obligando la piel a renovarse demasiado pronto, la estamos fragilizando. Tiene lógica, ¿verdad?

– La otra particularidad del tratamiento Dr Hauschka es que no se aplica crema por la noche. Lo llaman “Cuidado nocturno libre de grasa”. Esto, más que sorprenderme, directamente me asustó. Y sí, es cierto, los primeros días, se nota tirantez. Pero es hasta que la piel se acostumbre, porque en realidad de lo que se trata es de reeducarla, de enseñarle el camino para que se regule ella solita. Así que por la noche, cuando las funciones de autolimpieza y regeneración se ponen en marcha, la dejamos que trabaje, y no entorpecemos su labor con una capa de grasa. Tiene lógica, ¿verdad?

Los productos Dr Hauschka tienen una calidad inigualable y sí, pueden parecer caros a simple vista (sobre todo cuando venimos de gastarnos el sueldo en cremas que no nos han funcionado).

Pero hay que hacer un cálculo global y ser honestos: ¿Cuanto voy a ahorrarme en mascarillas, exfoliantes, cremas de noche, y contorno de ojos?

Seguramente mucho más de lo que vas a invertir en una limpiadora, un tónico y una crema de día de Dr Hauschka, lo único que necesitarás probablemente. Yo lo tengo clarísimo, me sale a cuenta.

¡Y quiero aclarar que no tengo ningún tipo de relación comercial con Dr Hauschka! Simplemente quería compartir con vosotros mi amor por una marca que ha salvado mi piel. Tiene lógica, ¿verdad?

Donde encontrar consejo para dar con tu rutina ideal:

Si eres de Madrid, una tienda: Naturale. Organizan cada 3 meses una jornada en la que Nuria te hará un tratamiento gratuito de 30 minutos, durante los cuales se fija en cómo reacciona tu piel a cada producto, y elabora un plan de tratamiento. Después podrás comprar los productos que quieras con un 10% de descuento. (¡Tampoco tengo ninguna relación comercial con Naturale, que conste!). EDITO: esta tienda cerró, pregunta directamente a través de la web de Dr Hauschka y te dirigirán.

Este es el que yo conozco, pero lo hacen en muchos sitios. Nuria está viajando constantemente, aparte de que debe de haber más asesoras…

Si no, para una primera valoración también os dejo el enlace de su “asesora virtual”, a través de la página web.

Seguro que si les escribís preguntando por dónde podéis obtener cita con una asesora en vuestra ciudad también os ayudarán.

Y es todo por hoy, ya os iré mostrando los productos de mi rutina con más detalle (que si no se hacía muy largo)…

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¿Cuánto marca tu Contador Bio?

¡Buenas!

Bien, nuestra meta está clara: el 100% Bio. ¿Pero sabemos de donde salimos?

Foto: Miss Bio

Foto: Miss Bio
De izquierda a derecha, cosméticos de menos a más natural…

Yo llevo muchos años tratando de pasarme a lo bio, y sé de alguna categoría en la que no lo consigo (los champús, típicamente), pero nunca me he parado a hacer cuentas de cuanto me falta por completar mi objetivo.

Hoy, empezando este blog, creo que es el día más oportuno para hacerlo. Y os animo a que lo hagáis en casa, y compartáis vuestro resultado en los comentarios, para saber de donde salimos y lo que tenemos que mejorar en prioridad.

En mi caso por ejemplo tengo el objetivo cumplido en cuanto a tratamientos faciales. 100% bio y 100% satisfecha. De hecho toda mi rutina facial está compuesta por productos de una misma marca de la que os hablaré próximamente. Pero otras categorías me bajan la nota sensiblemente, así que he penado en hacer un reparto por categorías e ir calculando, con toda honestidad.

¿Cómo lo hacemos? Pues bastante fácil. Coged papel y lápiz:

1. Dividimos nuestros productos en 5 categorías, de manera que reflejen nuestros usos, por ejemplo en mi caso serán: Facial, Corporal, Capilar, Higiene, Solares/Maquillaje. Cada una de ellas será evaluada hasta 20 puntos, sumando un total de 100. En mi caso, Solares y Maquillaje cuentan como 10 y 10 porque no son productos que utilice a diario. Así cada persona debe adaptar el reparto en función de su caso, por ejemplo un hombre que no se maquille puede poner el afeitado en esa categoría. En la categoría de Higiene meto desodorantes, dentífrico, cositas varias tipo bálsamo labial, etc. Es un poco trampa porque podrían repartirse entre Facial y Corporal pero considero que es importante que estos productos sean bio así que les he dado una categoría aparte. Pero ya os digo, que cada uno haga el reparto que le parezca oportuno. Si os salen 4 categorías podéis darles 25 puntos a cada una y listo.

2. Una vez hecho esto, evaluamos la proporción de bio que tenemos en cada categoría. Tratad de recordar cuantos productos químicos y cuantos naturales tenéis en ella, y haciendo una regla de tres, poneos una nota sobre 20 (o 25 si es vuestro caso). A mí me sale:

  • Facial: 20
  • Corporal: 10
  • Capilar: 10
  • Higiene: 20
  • Maquillaje/Solares: 0/3
  • TOTAL: 73%

No está mal. Creo que me he pasado dándole tanta importancia a la categoría Higiene, espero que me lo perdonéis. Lo bueno de este sistema es que permite ver con claridad qué productos debemos buscar para ir subiendo nota, en mi caso claramente me faltan productos para el pelo y el cuerpo. El maquillaje confieso que lo compro de gama alta y nada bio, y como además no lo uso muy a menudo, no voy a subir nota (para cuando pueda remplazar todo el que tengo, internet habrá dejado de existir). En cuanto a solares, prometo seguir buscando pero la verdad es que hasta ahora no me ha convencido nada de lo que he probado. Lo único bio que tengo es el Monoï, que uso para el pelo y como aftersun, pero las cremas de protección con filtros minerales la verdad es que no me han gustado nada hasta la fecha.

3. Una vez que tengamos nuestro punto de partida, sólo nos queda ir caminando hacia la meta. A nuestro ritmo, remplazando los productos “rojos” por productos “verdes” en cada categória hasta dar con el que nos convenga y de vez en cuando volver a echarle un vistazo a nuestro contador bio.

Una última nota antes de empezar: hablo de productos “bio” en general, porque no quiero que el post se haga muy pesado, pero por supuesto habría que distinguir entre lo “bio” con certificación, lo “natural”, lo “semi-natural”, lo “químico pero sin parabenes”, o “sin siliconas”, lo “químico libre de experimentación animal”, etc, y hacer una especie de escala de valores pero si no os importa esto lo dejamos para otro día.

Es todo por hoy, el próximo día os hago un resumen de mi experiencia en alguna de las categorías citadas, y os doy mi opinión sobre diferentes productos que haya probado…

Y ahora, ¿quién se anima a decirnos cuánto marca su contador bio en comentarios?

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¿Cuánto marca tu Contador Bio?

¡Buenas!

Bien, nuestra meta está clara: el 100% Bio. ¿Pero sabemos de donde salimos?

Foto: Miss Bio

Foto: Miss Bio
De izquierda a derecha, cosméticos de menos a más natural…

Yo llevo muchos años tratando de pasarme a lo bio, y sé de alguna categoría en la que no lo consigo (los champús, típicamente), pero nunca me he parado a hacer cuentas de cuanto me falta por completar mi objetivo.

Hoy, empezando este blog, creo que es el día más oportuno para hacerlo. Y os animo a que lo hagáis en casa, y compartáis vuestro resultado en los comentarios, para saber de donde salimos y lo que tenemos que mejorar en prioridad.

En mi caso por ejemplo tengo el objetivo cumplido en cuanto a tratamientos faciales. 100% bio y 100% satisfecha. De hecho toda mi rutina facial está compuesta por productos de una misma marca de la que os hablaré próximamente. Pero otras categorías me bajan la nota sensiblemente, así que he penado en hacer un reparto por categorías e ir calculando, con toda honestidad.

¿Cómo lo hacemos? Pues bastante fácil. Coged papel y lápiz:

1. Dividimos nuestros productos en 5 categorías, de manera que reflejen nuestros usos, por ejemplo en mi caso serán: Facial, Corporal, Capilar, Higiene, Solares/Maquillaje. Cada una de ellas será evaluada hasta 20 puntos, sumando un total de 100. En mi caso, Solares y Maquillaje cuentan como 10 y 10 porque no son productos que utilice a diario. Así cada persona debe adaptar el reparto en función de su caso, por ejemplo un hombre que no se maquille puede poner el afeitado en esa categoría. En la categoría de Higiene meto desodorantes, dentífrico, cositas varias tipo bálsamo labial, etc. Es un poco trampa porque podrían repartirse entre Facial y Corporal pero considero que es importante que estos productos sean bio así que les he dado una categoría aparte. Pero ya os digo, que cada uno haga el reparto que le parezca oportuno. Si os salen 4 categorías podéis darles 25 puntos a cada una y listo.

2. Una vez hecho esto, evaluamos la proporción de bio que tenemos en cada categoría. Tratad de recordar cuantos productos químicos y cuantos naturales tenéis en ella, y haciendo una regla de tres, poneos una nota sobre 20 (o 25 si es vuestro caso). A mí me sale:

  • Facial: 20
  • Corporal: 10
  • Capilar: 10
  • Higiene: 20
  • Maquillaje/Solares: 0/3
  • TOTAL: 73%

No está mal. Creo que me he pasado dándole tanta importancia a la categoría Higiene, espero que me lo perdonéis. Lo bueno de este sistema es que permite ver con claridad qué productos debemos buscar para ir subiendo nota, en mi caso claramente me faltan productos para el pelo y el cuerpo. El maquillaje confieso que lo compro de gama alta y nada bio, y como además no lo uso muy a menudo, no voy a subir nota (para cuando pueda remplazar todo el que tengo, internet habrá dejado de existir). En cuanto a solares, prometo seguir buscando pero la verdad es que hasta ahora no me ha convencido nada de lo que he probado. Lo único bio que tengo es el Monoï, que uso para el pelo y como aftersun, pero las cremas de protección con filtros minerales la verdad es que no me han gustado nada hasta la fecha.

3. Una vez que tengamos nuestro punto de partida, sólo nos queda ir caminando hacia la meta. A nuestro ritmo, remplazando los productos “rojos” por productos “verdes” en cada categória hasta dar con el que nos convenga y de vez en cuando volver a echarle un vistazo a nuestro contador bio.

Una última nota antes de empezar: hablo de productos “bio” en general, porque no quiero que el post se haga muy pesado, pero por supuesto habría que distinguir entre lo “bio” con certificación, lo “natural”, lo “semi-natural”, lo “químico pero sin parabenes”, o “sin siliconas”, lo “químico libre de experimentación animal”, etc, y hacer una especie de escala de valores pero si no os importa esto lo dejamos para otro día.

Es todo por hoy, el próximo día os hago un resumen de mi experiencia en alguna de las categorías citadas, y os doy mi opinión sobre diferentes productos que haya probado…

Y ahora, ¿quién se anima a decirnos cuánto marca su contador bio en comentarios?