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BELLEZA

Moroccan Biocosmetic, cosmética bío, ética y sostenible

En ocasiones, siento que nos dejamos llevar por la búsqueda de lo más “cool”, lo más “chic” o lo más bonito, glamuroso, trendy…a menudo desde un enfoque más superficial de lo que estamos dispuestos a admitir. No es un juicio, es más casi una confesión: incluso en el mundo “bío”, nos estamos empezando a olvidar de mirar más allá de un bonito packaging. Quizás porque cuando un producto lleva certificado ecológico, nos relajamos respecto al resto de sus valores. Con la profusión de nuevas marcas orgánicas hype (geniales y súper bienvenidas, todo sea dicho), cada vez siento que nos está pasando más.

Lo que sería una pena es que esto nos hiciera perder de vista lo que nos trajo a este lado de la cosmética. A menudo, una inquietud. Una forma de entender el mundo y de querer aportar, o al menos, no restar.

Hoy quiero presentaros una de estas marcas de las que me hace especial ilusión hablar, ya que aparte de ser certificada ecológica, tiene ese plus humano del que estamos hablando.

Los productos de Moroccan Biocosmetic se fabrican en Marruecos (como su nombre indica) por una cooperativa de mujeres. En realidad, casi deberíamos cambiar el término “fabricar” por el de “extraer”, ya que casi todo lo que producen son activos puros directamente extraídos de la planta, nada más (¡y nada menos!).

Una mujer de la cooperativa descascarillando el argán – Foto Moroccan Biocosmetic

Las joyas de la corona de Moroccan Biocosmetic son el aceite de argán y el aceite de nopal, dos preciados aceites de alto valor cosmético, así como el agua de rosas. Aunque en su web también encontraréis grandes clásicos de la cosmética norteafricana como el rhassoul o el agua de azahar.

Extracción manual del aceite de argán – Foto Moroccan Biocosmetic

Detrás de Moroccan Biocosmetics se encuentra una cooperativa de mujeres, cuyo trabajo contribuye a generar calidad de vida en su comunidad. Mujeres que se organizan, que concilian, que son dueñas de su tiempo y reciben una remuneración justa por su labor.

Latifah, directora comercial de la cooperativa – Foto Moroccan Biocosmetic

Personalmente he probado el Aceite de nopal (o aceite de higo chumbo), un aceite que llevaba mucho tiempo con ganas de probar ya que había leído que tenía muchas cualidades, y es del que he elegido hablaros, porque no es tan conocido como, por ejemplo, el de argán.

Aceite puro de nopal de Moroccan Biocosmetic – Foto Miss Bio

En francés se llama “figue de barbarie”, un nombre que siempre me ha llamado la atención, al igual que el de “higo chumbo”, de hecho. Chumbo, que no chungo, pero teniendo en cuenta que en francés lleva “barbarie” en su nombre, a priori no parece que vaya a ser una caricia en la piel. Más si visualizamos la planta, un cactus lleno de pinchos, nada amigable a primera vista.

¡Pues error! El aceite de nopal es el elixir de belleza de las mujeres bereberes, y no es para menos. El aceite se extrae de la semilla, que apenas contiene un 5% de aceite, así que os podéis imaginar la cantidad que se necesita para sacar 1 litro de aceite. Esto lo convierte en un aceite muy precioso y muy raro, con sorprendentes cualidades regeneradoras y anti-deshidratación. Es muy eficaz para disminuir las cicatrices. Su excepcional riqueza en Vitamina E (unos 1000 mg/kg) y en esteroles (unos 10 g/kg) le confieren una capacidad fuera de lo común para proteger la piel de los radicales libres. También contiene importantes cantidades de ácidos grasos esenciales, entre ellos ácido linoléico (omega-6), por lo que suaviza y repara la piel. Este aceite es por lo tanto un aliado excepcional para luchar contra el envejecimiento cutáneo. Ah, y pequeño extra: también es una aliada para reafirmar el pecho.

Todo esto no debería sorprendernos si pensamos en el lugar donde crecen los higos chumbos: sol en su máxima expresión, agua prácticamente inexistente y temperaturas extremas. Lo mismo que sabe sortear la planta, se lo dará a tu piel en forma de cualidades.

Mi experiencia con este aceite ha sido muy buena. Me encantan los aceites que, a pesar de tener unas propiedas increíbles, se absorben rápidamente, y es el caso del aceite de nopal. Llevaba muchos años fantaseando con este aceite, y en esos caso a veces no se supera la prueba de la “realidad”. Tiene un aroma ligero bastante particular, entre herbáceo y tostado, y efectivamente sirve para nutrir el contorno de ojos, de labios, o como cuidado único para todo el rostro. Para el pelo no funciona, a no ser que lo queráis aplicar como mascarilla pre-lavado, porque deja un aspecto engrasado. Pero tampoco es su función así que ¿de qué nos quejamos?

En definitiva, si os gusta la cosmética pura e inalterada, plant-to-face, o teneís que reponer alguno de vuestros aceites o activos cosméticos, y al mismo tiempo os apetece apoyar a proyectos tan bonitos como el de Moroccan Biocosmetic, os recomiendo que os déis un paseo por su tienda online.

¡Y contadme en qué punto estáis de vuestro camino hacia lo ético y lo sostenible, es un debate abierto en el que siempre podemos aportar algo nuevo!

Post patrocinado – Mi opinión es libre