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BELLEZA

El Greenwashing, enemigo de la cosmética natural

Hoy estreno al fin la sección prometida.

Greenwashing Marketing verde cosmética natural #FightGreenwashing

El greenwashing (neologismo que designa el «lavado de cara» que practican las empresas para hacernos creer que son «verdes» cuando en realidad no lo son, y que en España se suele denominar «Marketing verde«) es un tema que me enciende, así que por mucho que lo intente, no puedo prometer que los posts vayan a ser todo lo breves que deberían.

En mi caso, lo voy a enfocar desde la perspectiva de la comunicación corporativa y no de la composición de producto, ya que es mi especialidad.

Otras compañeras son más expertas en temas de formulación, y lo hacen genial, así que yo no entraré tanto en ese aspecto.

Llevo tiempo con la duda de si en este primer post debía sacar ya una marca a la palestra.

De entre todas las marcas que practican el greenwashing, y que irán saliendo poco a poco (no os preocupéis), parecía imposible elegir solo una a la que conceder el dudoso honor de ser la primera.

Si no fuera porque una de ellas ES indudablemente la primera.

Recuerdo perfectamente mi infancia, allá por los años 80, cuando mi abuela atesoraba decenas de cremas en un cajón (nunca se sabe cuando va a volver la guerra), todas empaquetadas como si vinieran directamente de un jardín botánico.

Y su eslogan, «La beauté par les plantes», está grabado a fuego en mi memoria, creo que porque ya me ofendía.

Yves Rocher practicaba el greenwashing cuando el greenwashing todavía no existía.

Desde entonces han surfeado la ola de lo «natural» retorciendo las palabras, exprimiendo al máximo la ambigüedad para no «mentir» (lo cual les llevaría directamente a los tribunales), sino solo «engañar».

Algunos ejemplos (actuales, sacados de su página web -desgraciadamente ya no tengo a mano el macro-stock de cremas y catálogos de mi abuela-):

– La gama «Monoï«

Monoï Yves Rocher aceites vegetales greenwashing #FightGreenwashing

Foto: Yves Rocher

Para quienes no conozcan este prodigioso aceite, se trata de un producto tradicional tahitiano, cuya formulación es muy sencilla: una flor de tiaré macerada en aceite de coco.

Yves Rocher anuncia su gama Monoï con un cartelito de «Aceites 100% vegetales«.

Sin embargo, cuando buscamos la composición, es imposible acceder a la lista completa de ingredientes (este es un truco muy habitual en las marcas que practican el greenwashing: en su publicidad solo enumeran los ingredientes que les conviene citar, bajo el apelativo «ingredientes activos» o «ingredientes principales«, y dejan los otros en la sombra, salvo en la INCI donde la ley les obliga a citarlos todos).

Y después también te dicen lo que NO tiene: ni aceites minerales ni parabenos.

Si os fijáis en la formulación «aceites 100% vegetales», la idea es dar a entender que está constituido al 100% de aceites, pero no es lo mismo «aceites 100% vegetales» que «100% aceites vegetales». Esta es la trampa.

En el orden de las palabras, a veces, se esconde el truco para «insinuar» sin llegar a «mentir».

Lo que no nos dicen, es que aparte de aceites hay otras cosas. No os puedo decir exactamente qué cosas porque cuando fui a comprobarlo, el único frasco disponible tenía una etiqueta antirrobo pegada encima de la composición. Vaya. Qué casualidad. Pero sí he podido leer que hasta el año pasado, contenía parafina como ingrediente principal, y ahora lo han reformulado pero claramente, sigue sin ser «monoï» en el sentido puro de la palabra.

– La línea «Plaisirs Nature«

Plaisirs Nature Yves Rocher cosmética natural greenwashing #FightGreenwashing

Foto: Yves Rocher

Vamos a ver, señores. Esto… ¿qué tiene de «nature» exactamente? ¿Que huelen a frutas? Bueno, a aromas artificiales de frutas…

Porque si por «Nature» se refiere al Sodium Laureth Sulfate que usan como tensioactivo, sí, de origen natural es. Bueno es que en realidad, en el sentido estricto de la palabra: TODO es de origen natural. Pero luego pasa por más o menos procesos de laboratorio, procesos más o menos respetuosos del ingrediente activo.

O sea, estos geles de ducha son tan naturales como un Calippo con Petazetas, pero ahí está el nombre, «Plaisirs Nature», y las fotos, de deliciosas y perfectas frutas frescas, con su rocío y todo, para hacerte sentir lo contrario.

– La gama «Tradition du Hammam«

Tradition du hammam argán aceite de oliva Yves Rocher greenwashing #FightGreenwashing

Foto: Yves Rocher

Lo mismo pasa con la línea de inspiración marroquí: solo nos hablan de que contiene aceite de argán y de oliva, y que incluso anuncia que contiene ingredientes «Bio«. Y sí, los tiene, pero los mezclan con tal cantidad de químicos que más que biológicos, tendrían que ser mágicos para que su presencia tuviera un interés cualquiera.

Podríamos seguir así hasta el infinito y más allá, pero creo que la idea ha quedado clara.

Para averiguar todo esto, he tenido que desplazarme hasta la tienda.

Para mí esto es un esfuerzo importante que espero que sepáis apreciar: el universo Yves Rocher despierta en mí una mezcla de asco (por su comunicación engañosa), y de nostalgia.

La crema favorita de mi abuela era la mítica Calmille, cuyo olor impregnada cada milímetro de su piel, y si me acerco a uno de estos botecitos que ahora han sacado en edición coleccionista, seguro que me pongo a llorar como una fuente.

Hoy día, han sustituido el eslogan de las plantas por otros como «Cosmética vegetal«, que por cierto lo tienen registrado, y en su página web tienen una larga lista de compromisos éticos que claman a los cuatro vientos.

Pero utilizan fórmulas parciales, truncadas, para dar a entender lo que no son. Y repiten tanto este mecanismo que acaba calando.

Un ejemplo: hablan de «Prioridad a los ingredientes de la agricultura Biológica«. La clave está en el término «prioridad», que es tan relativo que nadie se va a poner a mirar lo que ellos entienden por «prioridad», pero el consumidor lo ha leído y le ha quedado la sensación de que era una marca bio.

Como Bio sí tiene una línea, vamos a hablar también un poco de ella.

Línea Bio Yves Rocher, certificada Ecocert #FightGreenwashing

Foto: Yves Rocher

Lo primero que me llama la atención es que aunque es una línea aparte, no hay ninguna pestaña de acceso en el menú de la web.

La intención de la marca es clara: que creamos que es ecológica o al menos, natural, en su totalidad.

Así que si pusiera el foco sobre la línea Bio, evidenciaría que el resto no lo es, y eso no les interesa.

He tenido que buscar sección a sección y esto es lo que he encontrado: 7 productos de cuidado facial, 4 geles de ducha y un desodorante. Teniendo en cuenta la extensión del catálogo de esta marca, que seguro alcanza los cientos de productos, no es una cosecha muy productiva. Pero tiene el mérito de existir, y son productos certificados por Ecocert.

Después también aparecen un par de referencias de la gama Plaisirs Nature, y os digo qué tienen de BIO: la fresa, o la vainilla según el caso. O sea, no sé….digamos que el….¿0,01% de la fórmula? ¿Por decir algo?

Lo malo es eso: que su comunicación está dirigida a hacernos pensar que es una marca «vegetal«, natural, bio, respetuosa del medioambiente, un sinfín de calificativos autoimpuestos que en la mayoría de productos poco o nada tienen que ver con la realidad de sus fórmulas y procesos de fabricación.

No son los únicos que lo hacen, pero son los pioneros.

Así que para ellos, nuestro primer #FightGreenwashing.

BELLEZA

Reseña: champú uso frecuente BioBeauté by NUXE

Champú uso frecuente para cabello normal BioBeauté by Nuxe, cosmética ecológica certificada por Ecocert

Foto: Miss Bio

Champú uso frecuente de BioBeauté by Nuxe

Presentación / Textura / Olor

El champú viene en un tubo grande, de plástico semi-rígido. Es muy cómodo tanto para dosificar el producto como para protegerlo del agua de la ducha (¿os he comentado alguna vez que odio que le entre agua al tapón de un producto de ducha? ¿Mil? Bueno, pues mil y una. No me cansaré de decirlo.)

La textura es una maravilla, una maravilla para quienes añoren las texturas «gel» y densas de los productos de higiene llenos de cochinadas. Éste consigue reproducir perfectamente el tipo de textura de ese segmento de mercado, salvándonos de una sensación demasiado frecuente en los champús bio, que es la de que todo el producto se nos escurre entre los dedos. Es muy muy agradable, y saca bastante espuma. En general, la experiencia es muy parecida a un champú «convencional» (léase: diabólicamente diseñado para gustar al consumidor).

Con el olor, más de lo mismo: nada que envidiar a los champús de la competencia, huele absolutamente delicioso. El mío es de vervena y coco, y han conseguido el equilibrio perfecto entre dulce y cítrico, incluso yo le noto algo avainillado y bastante afrutado, sobre todo a naranja. Una golosina perfecta, vaya (porque además, por la textura, recuerda a eso: a las gominolas).

Eficacia

Bueno aquí entramos en la parte más complicada para mí. Ya os he hablado varias veces de mis dificultades para encontrar el champú bio perfecto. Y me habéis comentado en numerosas ocasiones que a vosotras os pasa lo mismo. Así que, recordando una vez más que cada una tiene el cuero cabelludo y el pelo que tiene, o sea que no hay un champú perfecto universal (bueno, esperaros unas semanas, que os tengo que hablar del que estoy usando ahora, que no sé yo…), os diré que éste no me ha terminado de encajar.

A mí me ha resecado las puntas (aunque no en exceso, los he probado mucho peores), y mi cuero cabelludo, sin sentirse súper agredido, pues tampoco es que le haya hecho la ola. Vaya, que no lo tiraría a la hoguera, no es mal champú -incluso os diré que si vuelvo a encontrarme en la situación de quedarme sin champú estando de viaje y me lo encuentro en la farmacia, lo volvería a comprar. Pero no es mi champú definitivo.

Pero teniendo en cuenta que es un champú «de uso frecuente» para cabello «normal», tampoco podemos esperar una acción tratante, simplemente es lo que es.

Composición

BioBeauté by Nuxe es la división «greenwashing» de Nuxe, una marca que aunque pretende dar una imagen «natural», no lo es en absoluto.

Sin embargo, los cosméticos BioBeauté by Nuxe están todos certificados por Ecocert. En el caso de este champú, está compuesto por 99,2% de ingredientes de origen natural, y un 14,9% procedente de la agricultura biológica.

Lista INCI: Aqua, Sodium lauryl sulfate, coco-glucoside, glycerin, inulin, babassuamidopropyl, betaine, glyceryl oleate, parfum, benzyl alcohol, lippia citriodora leaf extract, levulinic acid, citric acid, sodium levulinate, hydrolyzed sweet almond seedcake, phytic acid, dehydroacetic acid, benzoic acid, sodium benzoate, hydrogenated palm glycerides citrate, tocopherol, limonene, citral.

¿Os habéis fijado, verdad?

SLS en segunda posición. Yo no me había fijado al comprarlo (shame on me), pero ahora que he tenido que copiaros la lista a mano (porque en su página web solo ponen los «activos principales», muy astutos ellos), me ha dejado un poco así. Se llenan la boca publicitando que usan tensioactivos a base de coco y de babuassu, cuando en realidad el número 1 es SLS.

Resumiendo

Me gusta mucho:

♥ Su olor, su textura, es como lavarse el pelo con una gominola, pero sin que se pegue :D

♥ Su packaging, y en general el de todos los productos BioBeauté by Nuxe

♥ Su precio es bastante razonable

Me gusta menos:

* La presencia de Sodium Lauryl Sulfate

* Podría hidratar un poco más, pero no está entre sus promesas

Precio

9,95€ los 200 ml (creo recordar)

Donde Comprar BioBeauté by NUXE

Buena pregunta. El mío lo compré en Francia, y estoy esperando a que me contesten sobre si hay puntos de venta en España.

BELLEZA

¡Bravo, Nina Benito!

¿Alguna vez habéis comprado un champú o una crema creyendo que sería más ecológico porque en la etiqueta pone ‘con ingredientes naturales’? ¿Os encanta entrar en tiendas como Yves Rocher, Bottega Verde, Rituals, Kiehl’s o The Body Shop porque venden productos naturales? ¿Compráis Herbal Essences atraídas por sus componentes naturales y os untáis de cremas Le Pettir Marsellais porque creéis que sus deliciosos productos están hechos como antaño? Pues, al igual que yo, habéis sido víctimas del engaño de lo natural.

No os perdáis este larguísimo fantástico post de Nina Benito sobre «El engaño de lo natural».

Lo ha bordado, no puedo decir otra cosa: ¡¡¡BRAVO!!!

Mira que me podía haber mosqueado, porque me ha pisado un tema, pero lo ha hecho tan bien que solo puedo inclinarme y felicitarla.

Y ahora me pregunto yo: ¿hace falta aquí una sección sobre Greenwashing?

La tenía prevista, pero ya me entran dudas.

Aunque por otro lado pienso que cuanto más se hable de esto, mejor, para que estas empresas dejen de engañar al consumidor como lo llevan años haciendo, y parece que con éxito.

Mi idea era ir sacando una a una las marcas que lo practican, a riesgo de enemistarme con ellas, porque total: ¡ellas tampoco me caen bien!

¿Lo mantenemos? ¿O ya con el traje que les ha hecho Nina lo damos por zanjado?

¡Pronunciaos, Biotistas!