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Bálsamos labiales II – Melvita vs Dr Hauschka

¡Buenas! ¿Qué tal el puente? ¿Os habéis ido a alguna parte?

Yo sí, y se ha notado un poco en el blog: aunque dejé programada una entrada para el viernes, la del lunes no me dio tiempo a escribirla antes de irme…

Pronto os mostraré las cosas nuevas que me he traído de este viaje al norte de nuestro país y al sur del vecino…

Pero de momento vamos con el segundo duelo de bálsamos, hoy enfrentamos a dos marcas de la vieja Europa: Dr Hauschka y Melvita.

Foto: Miss Bio
Las potencias Bio europeas

En este caso, no estamos hablando de marcas semi-naturales como en el primer duelo, sino que nos vamos directamente a lo mejor del Bio.

Tanto Melvita como Dr Hauschka son marcas súper-reconocidas, ultra-certificadas y über-confiables ;-)

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Mi rutina facial 100% Bio…y 100% Dr Hauschka

Ha llegado la hora de hablaros de la joya de la corona.

Si hay una niña mimada de mi Contador Bio, una categoría que bate todos los récords de calidad, eficacia y placer, esa es la rutina de cuidado facial.

Pero hasta dar con el programa perfecto para mí, he invertido mucho tiempo (y dinero, para qué negarlo) en multitud de marcas y productos, y besado a muchas ranas.

Os voy a contar un poco de dónde vengo, y entenderéis por qué estoy tan contenta con mi rutina actual.

Nunca he tenido bien la piel, al menos nunca me la he visto bien. Y a lo largo de los años, cuantos más productos probaba, peor me la veía.

Estaba tan empeñada en que mi piel era mixta, incluso grasa, que no paraba de agredirla con productos matificantes, astringentes, exfoliantes…y claro, iba a peor.

Hasta que di con Dr Hauschka. Bueno, con Dr Hauschka y con Nuria, la asesora que acertó con el tratamiento que necesitaba, ya que yo estuve tiempo comprando los productos al tuntún. Y esto es lo primero que os quiero aconsejar: si después de leer este post os entran ganas de probar Dr Hauschka, dejaos aconsejar. Al final os pondré algún dato sobre cómo conseguir que os personalicen el tratamiento.

Foto: Miss Bio
Mi rutina facial Dr Hauschka
Tres productos, ni uno más, ni uno menos.
La Limpiadora y el Tónico vienen de Alemania, no os asustéis con los nombres.

Hoy sólo os voy a explicar un poco lo que distingue a Dr Hauschka de otras marcas, ya que algunas cosas a mí me descoloraron al principio:

– Según Dr Hauschka, nunca se debe exfoliar la piel. Esto sorprende mucho, sobre todo cuando llevamos años oyendo a esas simpáticas dependientas de perfumerías de cadena (sí, todos sabéis a qué dependientas me refiero) repitiéndonos machacadamente: “¿Seguro que te limpias bien?”, “Tienes que exfoliarte más” o peor: “Tienes una piel muy bonita, si te la cuidaras un poquito…”. ¿¿¿Cuidarla un poquito??? Mira, bonita, me voy a callar… (éste era el momento en que hacía tres respiraciones profundas y salía de la tienda en total autocontrol). En fin, pues con Dr Hauschka se acabó todo eso. Nuria me explicó que cuando exfolias la piel, quitas las células que están en la superficie, sí, y la piel que deja a la vista es más bonita, sí, pero no está preparada para estar expuesta. Así que, obligando la piel a renovarse demasiado pronto, la estamos fragilizando. Tiene lógica, ¿verdad?

– La otra particularidad del tratamiento Dr Hauschka es que no se aplica crema por la noche. Lo llaman “Cuidado nocturno libre de grasa”. Esto, más que sorprenderme, directamente me asustó. Y sí, es cierto, los primeros días, se nota tirantez. Pero es hasta que la piel se acostumbre, porque en realidad de lo que se trata es de reeducarla, de enseñarle el camino para que se regule ella solita. Así que por la noche, cuando las funciones de autolimpieza y regeneración se ponen en marcha, la dejamos que trabaje, y no entorpecemos su labor con una capa de grasa. Tiene lógica, ¿verdad?

Los productos Dr Hauschka tienen una calidad inigualable y sí, pueden parecer caros a simple vista (sobre todo cuando venimos de gastarnos el sueldo en cremas que no nos han funcionado).

Pero hay que hacer un cálculo global y ser honestos: ¿Cuanto voy a ahorrarme en mascarillas, exfoliantes, cremas de noche, y contorno de ojos?

Seguramente mucho más de lo que vas a invertir en una limpiadora, un tónico y una crema de día de Dr Hauschka, lo único que necesitarás probablemente. Yo lo tengo clarísimo, me sale a cuenta.

¡Y quiero aclarar que no tengo ningún tipo de relación comercial con Dr Hauschka! Simplemente quería compartir con vosotros mi amor por una marca que ha salvado mi piel. Tiene lógica, ¿verdad?

Donde encontrar consejo para dar con tu rutina ideal:

Si eres de Madrid, una tienda: Naturale. Organizan cada 3 meses una jornada en la que Nuria te hará un tratamiento gratuito de 30 minutos, durante los cuales se fija en cómo reacciona tu piel a cada producto, y elabora un plan de tratamiento. Después podrás comprar los productos que quieras con un 10% de descuento. (¡Tampoco tengo ninguna relación comercial con Naturale, que conste!). EDITO: esta tienda cerró, pregunta directamente a través de la web de Dr Hauschka y te dirigirán.

Este es el que yo conozco, pero lo hacen en muchos sitios. Nuria está viajando constantemente, aparte de que debe de haber más asesoras…

Si no, para una primera valoración también os dejo el enlace de su “asesora virtual”, a través de la página web.

Seguro que si les escribís preguntando por dónde podéis obtener cita con una asesora en vuestra ciudad también os ayudarán.

Y es todo por hoy, ya os iré mostrando los productos de mi rutina con más detalle (que si no se hacía muy largo)…

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¿Qué es la cosmética Bio? …(y qué no es)

Cuando escucho decir que lo Bio está “de moda”, la respuesta que me viene a la cabeza es que “Desgraciadamente, sí”.

“Desgraciadamente”, sí, habéis leído bien.

Porque el interés por preservar nuestro planeta, por no causar daño a ningún ser vivo, por mirar lo que comemos y lo que ponemos sobre nuestra piel no puede estar de moda.

Los que consideran que “está de moda” son los que lanzan una línea Bio en medio de un catálogo de productos químicos, los que diseñan un packaging en tonos verdes para captar al “consumidor concienciado”, los que, en definitiva, piensan “Bio” donde en décadas pasadas pensaron “Innovación”, “Revolucionario”, “Quién cuida de mí” o “Porque yo lo valgo”.

En algunos casos tienen tan claro que el negocio es rentable que llegan a crear (o a adquirir) marcas para que encarnen esa faceta, aparentemente desvinculadas del gran grupo al que pertenecen para que nadie sospeche del engaño.

Desde nuestro punto de vista particular, si hemos decidido pasarnos al Bio es por otros motivos, y en ese camino, sembrado de espejismos y cantos de sirena, una de las armas que tenemos frente al discurso del “marketing de lo verde” es la información.

Hoy vamos a empezar con lo básico, ya habrá tiempo de ir profundizando. ¿Qué tipos de cosméticos existen? ¿Cuales son “aceptables”? ¿Y cuales no?

Cosméticos naturales

En este terreno no hay ningún tipo de regulación. Lo único de lo que podemos fiarnos es de la etiqueta. Y no hablo de que en ella ponga “natural”, porque como digo, esta palabra no está regulada, así que nos pueden decir misa. Lo que hay que mirar es la lista de ingredientes INCI, la nomenclatura internacional que desde 1998 debe figurar obligatoriamente en cada producto.

Pero claro, no todos somos biólogos, me diréis (yo tampoco lo soy). Y os diré: “Vale. ¡Pero tenemos internet!”

Para saber qué hay exactamente en un producto podemos recurrir a una herramienta que ha puesto en pie la periodista Rita Stiens, autora del éxito de ventas “La vérité sur les cosmétiques” (“La verdad sobre los cosméticos”). Un motor de búsqueda que referencia todos los ingredientes usados en cosmética y nos revela su origen, su función y su nivel de toxicidad. Si no entendéis el francés no os preocupéis porque ha establecido un código en forma de emoticonos, que ilustran el nivel de toxicidad de cada producto. Podéis hacer vuestra búsqueda en francés aquí, o en inglés, aquí.

Tenéis que saber que el orden en el que figuran los ingredientes en la lista es decreciente, o sea que el ingrediente que figure en primer lugar será el que viene en mayor cantidad y así sucesivamente.

En esto, algunas marcas son más transparentes que otras e indican la proporción de natural que lleva cada producto, y podemos encontrar productos que aunque no estén certificados, tienen una composición muy satisfactoria.

Y es que de ser natural, a ser Bio, hay un paso, éste:

Cosméticos Bio

Estos productos también son naturales pero además, incorporan en su fórmula un determinada cantidad de ingredientes “procedentes de la agricultura ecológica”.

Para obtener una certificación, deben recurrir a organismos privados que analizan sus métodos productivos, su fórmula, etc, y otorgan el sello. Pero cada organismo tiene sus propios criterios. Así, algunos sellos son más exigentes que otros.

El label Cosmebio por ejemplo exige un 95% de ingredientes naturales, de los cuales al menos el 10% debe ser de origen ecológico, mientras que uno de los más exigentes, el también francés Nature et Progrès, exige un 100% de ingredientes ecológicos, y que el 70% de los productos de la marca estén certificados.

El label estadounidense USDA tiene diferentes “niveles”, entre ellos el “100% Organic” que también exige el 100%, el “Organic”, que exige un 95%, y el “Organic Ingredients” que exige un 70% de ingredientes Bio. En cuanto al label alemán BIDH, tiene su propia lista de ingredientes permitidos. Por su parte el organismo italiano ICEA anima a utilizar ingredientes naturales y ecológicos pero sin fijar cuotas mínimas.

Como vemos hay mucha heterogeneidad de criterios. Puede que en un futuro dedique una entrada analizar a fondo cada sello, pero como norma general ya es bastante útil saber que si lleva un sello, estamos evitando “lo peor”: productos de la industria petrolífera, experimentación o ingredientes de origen animal, colorantes sintéticos, OGM, parabenos…

Y por último os quiero hablar de un logo que se está implantando con fuerza, y que remedia a la ausencia de regulación de la que os hablaba más arriba respecto a los productos naturales: el label Natrue. Esta certificación pretende aunar los cosméticos naturales y los ecológicos bajo un mismo sello, pero con tres niveles de certificación: 1 estrella para los productos “Naturales”, 2 estrellas para los “Naturales con porción orgánica”, 3 estrellas para los “Orgánicos”. Este label venía hasta hace poco con las estrellas, pero se está imponiendo un nuevo formato universal, y para saber en qué nivel está el producto en cuestión es necesario entrar a la página web de Natrue.

Cosméticos semi-naturales

Aquí se complica todavía más la cosa. Habrá quién piense que estos no son aceptables, tarjeta roja y punto. Y es cierto que, en muchos casos, lo semi-natural no es más que una forma evolucionada del marketing del que hablábamos antes. Marcas que saben atraer a sus consumidores a base de un discurso pseudo-concienciado.

Aquí ya entra en juego la subjetividad, el criterio personal, si queremos o no queremos dejarnos convencer por tal o cual marca. Personalmente confieso que he caído más de una vez (bueno no tengo que confesar lo habéis visto en el post anterior, sin ir más lejos). Pero para mi defensa diré que cada vez lo hago menos y sobre todo, cada vez lo hago con más criterio. Esto es: no es lo mismo comprar un producto porque huele de maravilla o tiene un packaging increíble, que entrar a la tienda a analizar todas y cada una de las etiquetas y salir con el único producto cuya composición me ha parecido “limpia”… ¡o sin nada! Desde luego, en cuanto veo sulfatos, parabenes, quaterniums y otras perlas de la industria, salgo huyendo, pero ahí ya entra la libertad de criterio de cada uno.

En definitiva, de lo que se trata aquí no es de sacrificar en la hoguera a ninguna marca (de momento ;-)), sino de que sepamos qué estamos comprando. Y a partir de ahí, que cada uno actué según su criterio.

¿Sabéis una cosa? Este post me ha sugerido dos nuevas secciones para el blog:

“Parece Bio Pero No Lo Es” para, precisamente, este tipo de marcas que se suben al carro de la “moda Bio” sin otra conciencia que la de hacer caja.

Y “No Es Bio Pero Mola Bastante”, para hablar de todo lo contrario, marcas que no hacen alarde de sus cualidades pero tienen más de las que cabrían esperar (estoy pensando en algún que otro producto low cost cuya composición me ha dejado muy sorprendida recientemente).

¿Os ha interesado la entrada? ¿Profundizamos en los sellos Bio, o vamos al potingueo y seguimos descubriendo productos?

¿Cual es vuestro nivel de exigencia personal respecto a la etiqueta de un producto?