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BELLEZA

Mi rutina capilar

Ya os lo conté: esa categoría sumaba poco a mi contador bio.

No porque usara productos químicos (hace tiempo que desterré la silicona de mi melena), sino porque los que usaba, a pesar de ser orgánicos y de calidad, no le gustaban a mi pelo.

Y eso que en los últimos años, he debido probar todos los champús y acondicionadores naturales y orgánicos que existen en el mercado. ¡Incluso los que no existen! Los he probado todos.

Pero no terminaba de encontrar “mi” champú.

Sé que a muchos os sonará este quejío, porque más de una biotista me ha escrito contándome desventuras similares. Por alguna razón, en tema de champús y compañía es más difícil alcanzar el 100% Bio.

Al principio podemos pensar que es porque la silicona tarda en irse del todo, y el pelo se queda como “desnudo”. Tiene que volver a encontrar su equilibrio sin esa muleta a la que estaba acostumbrado. Vale.

Pero eso es durante un mes, dos como mucho. Después ya creo que es otra cosa, porque de verdad que yo llevo muchos años “en búsqueda”.

En fin, no estamos aquí para teorizar, no vamos a descubrir la parábola del champú orgánico, yo lo que os quiero contar es que ¡ya está! ¡Al fin puedo decir que tengo una rutina capilar!

Sin duda, mi vida va a ser ahora mucho más feliz (modo ironía: ON).

Bueno, vamos al lío, os enseño mis tres fundamentales:

Rutina capilar con John Masters organics, champú natural, orgánico, mascarilla sin silicona, sin sulfatos, sin parabenos, Tangle Teezer

1. Champú 2 en 1 de Zinc y Salvia, de John Masters Organics

2. Tangle Teezer

3. Mascarilla Reconstructora de Miel e Hibisco, de John Masters Organics

Sí, hay un Objeto Rosa No Identificado en mi rutina.

Las que llevéis un tiempo en la blogosfera conoceréis el Tangle Teezer, es el cepillo de moda.

Pero para las demás resumo: es un cepillo que de tanto leer que era “revolucionario” me daba para atrás. ¡Parecía tan de Teletienda!

Y al final, no sé en que descuido me lo compré, y lo único que os puedo decir es que….¡¡¡es revolucionario!!!

Desenreda el pelo (¡incluso mojado!), no rompe ni un pelo y no da tirones.

Yo, que no sé adonde se me va el umbral del dolor cuando me tiran del cuero cabelludo -se me siguen saltando las lágrimas cuando recuerdo mis últimas (en todos los sentidos) mechas californianas- os puedo asegurar que es la cosa más increíble que he probado.

Gracias al Tangle Teezer no necesito acondicionador. Tengo éste, también de John Masters Organics: me gusta mucho, pero no lo necesito así que cuando se acabe, se acabó.

Sí, una de mis líneas de búsqueda cuando intento diseñar una rutina “definitiva” es la sencillez. Puede que os cueste creerme, porque aquí lo que veis es un despliegue de productos sin control, pero la realidad es esa: todo forma parte de mi búsqueda de la rutina mínima. Nada me gustaría más que tener 1 limpiadora, 1 crema, 1 jabón y 1 champú (y tooooodo el resto de la casa llena de maquillaje, sí, eso también). Pero para eso hay que investigar mucho, y probar más. ¡Y en esas estamos!

El champú es éste del que ya os he hablado mil veces, ya voy por el segundo bote y en breve me haré con otro porque no puedo vivir sin él. Normalmente, lo que hago cuando encuentro una rutina es: cuando se acaba un producto, pruebo otro, y después vuelvo al “titular”. Eso estoy haciendo con las cremas faciales y las limpiadoras, por ejemplo, para seguir probando cosas y poder hablaros de ellas, pero con el champú, ¡creo que me voy a plantar!

Y el otro producto de mi rutina es la mascarilla. Porque claro, no uso acondicionador porque ya no lo necesito para desenredar, pero de vez en cuando sí me gusta darle a mi pelo un cuidado extra. Para eso tengo esta mascarilla que probé por primera vez en Green Hair and Beauty, y que me encantó. Tengo que decir que una vez más: hay que hacer caso a los profesionales. Cuando me dijeron que era muy importante darle el tiempo necesario para actuar, dije “Sí, sí, claro, claro”. Luego llegas a casa y el día que quieres tener el pelo bien coincide con que vas con prisas y te la pones igual. Y primero piensas: “Ay dios, he vuelto a comprar un producto inútil”. Después la pruebas otro día en condiciones, dejándola actuar y… te das cuenta de que Mamen tenía razón. Hay que darle tiempo :D

Y hablando de tiempo: ¿tenéis tiempo ahora para contarme como vais de rutina capilar? ¡Sobre ese tema la mayoría tenemos tanto que contar! (y a menudo, lamentar)…

BELLEZA

Couleur Caramel en mis ojos

Hoy os traigo la reseña prometida, la de la Máscara de pestañas de Couleur Caramel.

Foto: Miss Bio

Tengo que deciros que es un producto que cumple casi todas mis expectativas. Y esto, en una máscara de pestañas, es bastante complicado, y os voy a explicar por qué.

Mis pestañas son la mínima expresión de la pestaña. Había marcado la casilla de “Pestañas increíblemente largas y curvadas” al nacer, pero no me hicieron ni caso.

Así que para que una máscara me sirva de algo, tiene que curvar, alargar y dar volumen. Nada menos.

Pues esta hace todo esto.

¿Entonces qué hacemos sentadas frente a la pantalla en vez de correr a formar cola en la ecotienda como si se fuera a agotar el iPhone5?, os preguntareis.

Bien, para que vayáis sobre aviso, os comento el único “pero” que le he sacado yo a esta máscara. Que es un “pero” relativo.

Esta máscara no lleva siliconas ni solventes químicos (es a base de agua), y en su composición incorpora elementos como la resina de acacia, la cera de abeja y la manteca de karité.

La consecuencia directa de esto es que no se “agarra” a la pestaña, es como si no se llegara a secar.

¿En qué se traduce esto en la práctica? Pues en que si sois igual de despistadas que yo, y estáis todo el día tocándoos los ojos sin reparar en que los lleváis pintados, vamos directas al drama.

No estamos hablando de ojos de panda, pero casi.

Si sois un poco menos desastre que yo, y no os tocais los ojos, esto no será un inconveniente porque no se os moverá.

A cambio ganaréis respecto a otras máscaras un aspecto será de pestaña “jugosa”. Personalmente este acabado me encanta, pero eso ya es para gustos.

También se podría fijar con uno de estos top coats pero se pierde la gracia de usar un producto natural, ¿no?

Foto: Miss Bio
Aquí se aprecia lo negrísima que es.

 

Resumiendo…

A favor:

  • Separa
  • Alarga
  • Curva (sin hacer milagros)
  • Es de alta tolerancia para ojos sensibles
  • Es MUY negra
  • Deja un aspecto “glowy”, jugoso, nada acartonado
  • Se desmaquilla muy bien
  • Se supone que trata (pero en esto sinceramente no tengo mucha fe, no es algo que espere de una máscara)

 

En contra:

  • Puede teñir el párpado o la ojera si se desplaza
  • No es resistente al agua (pero no pretende serlo)

 

Formato:

  • El envase es de cartón (pero de plástico por dentro, claro). A algunas les encantará, a otras les parecerá lo peor. Esto es cuestión personal. A mí no me disgusta, pero tened en cuanta que si la vais a sacar mucho de casa, se os puede ir afeando.
  • Hay dos versiones disponibles (solo cambia el cepillo): para pestañas largas y para cortas. La mía es para largas (no tratéis de entenderlo)

 

Su precio:

  • Entre 17 y  20€

 

Donde comprarla:

No la he visto en ninguna tienda online española. Esta web francesa hace envíos a España (pero solo sale a cuenta si compráis más cosas, claro).

Os dejo también el link del distribuidor oficial en España, les podéis pedir información sobre puntos de venta físicos.

NOTA: Si os ha gustado este formato de reseña, por favor hacedmelo saber, dándole a “Me gusta”, compartiendo en redes o dejándome un comentario. ¡Gracias!